Escuchar antes de dirigir
Escritura
Santiago 1:19
«Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse.»
Reflexión
A los líderes se les premia por tener respuestas, así que aprendemos a hablar primero. Pero el orden de este versículo es intencional: escuchar, luego hablar, luego sentir. La mayoría de los conflictos en el ministerio y en las familias no nacen del desacuerdo; nacen de personas que no se sintieron escuchadas. Escuchar no es esperar tu turno para hablar. Es darle a alguien la dignidad de ser plenamente comprendido antes de ser corregido. Jesús hizo más de trescientas preguntas en los Evangelios. Nunca estuvo desinformado: simplemente valoraba más a la persona que al argumento.
Lección de liderazgo
La forma más rápida de perder influencia es hacer que la gente se sienta no escuchada. Haz una pregunta más de las que parecen necesarias antes de dar tu respuesta.
Oración
Señor, hazme más lento. Donde me he apresurado a responder, enséñame a escuchar. Dame oídos para lo que la gente no dice y paciencia para dejarlos terminar. Amén.
El paso de hoy
En tu próxima conversación difícil, haz una pregunta y permanece en silencio hasta que la persona termine por completo: sin interrumpir, sin preparar tu respuesta.
